El peligro de las decoraciones dentales

Es muy difícil entender qué motiva a algunas personas para colocarse piercings, grills o tatuajes en los dientes. La estética ideal nunca será la misma para todo el mundo, pero cuando hablamos de salud bucodental hay que tener muchísimo cuidado. Parece que se está poniendo de moda, de nuevo, la aplicación de pequeñas incrustaciones de varios materiales, como oro o diamantes, en las piezas dentales. Por norma general, este tipo de acciones estéticas deben de ser supervisadas por un dentista, pero esto no siempre es así.

Estas incrustaciones que se colocan en los dientes reciben el nombre de grills y supuestamente sirven para crear una estética diferente en la cavidad oral. Por mucho que cueste entenderlo hay personas a las que les resultan fascinantes las decoraciones dentales.

Este tipo de decoraciones no son nada nuevo, puesto que la moda surgió hace tres décadas en las grandes ciudades de Estados Unidos, donde algunos cantantes y celebrities optaban por colocarse estas pequeñas piezas de materiales grandiosos en algunos de sus dientes. Lo que lograban era mostrar un poder adquisitivo elevado a través del uso de la odontología estética. Si bien en los años ochenta, los grills impactaron en Estados Unidos, poco después la moda fue traspasando fronteras y parece que en la actualidad las incrustaciones en los dientes están volviendo a causar furor entre la población mundial.

Problemas orales causados por las decoraciones dentales

Las decoraciones dentales jamás serán un buen aliado de la salud bucodental y, desde luego, tampoco lo son de la estética. No obstante, para gustos los colores. Teniendo en cuenta que si se colocan estas piezas de oro en algún diente debidamente no se debería de producir mucho daño en la dentadura, es importante resaltar que lo habitual es que no se ejecuten técnicas óptimas.

Para colocar una incrustación en un diente es necesario que un odontólogo supervise, en todo momento, todo el proceso. Además, este debería de alertar al paciente de los riesgos que supondrá el uso de piercings y grills para sus piezas dentales. Las decoraciones dentales no deben de pegarse directamente en el esmalte, sino que la técnica correcta pasa por fabricar un molde sobre el que irá la incrustación. Ese molde se adhiere al diente, de la misma forma que las carillas dentales.

El problema es que cada vez es más habitual que quienes ven estas incrustaciones en los famosos internacionales compren productos similares para pegarlos a su esmalte dental de forma manual. Y aquí es donde está el verdadero peligro. Si se hace algo así es muy probable que las bacterias de la boca aumenten, pudiendo provocar caries dentales. Además, seguramente el esmalte se debilite ocasionando sensibilidad dental y evitando un óptimo estado de la dentadura.

En el caso de que se pretenda recurrir a decoraciones dentales, siempre es aconsejable que el dentista sea el encargado de explicar al paciente los riesgos y los pormenores de estas pequeñas piezas. Y nunca sería idóneo aplicar objetos extraños en un diente de forma manual.