La vuelta a la rutina también afecta a los niños

Hasta ahora siempre se ha hablado del síndrome post-vacacional como algo exclusivamente de los adultos. La vuelta al trabajo, a los horarios y responsabilidades influye provocando desánimo y, en algunas ocasiones, puede incluso desencadenar en depresión.

Hoy en día se sabe que esa rutina afecta a los niños en diferentes grados, desencadenando también depresión en entre un 0’5 y un 2% de los casos.

Cómo afecta la vuelta a la rutina

El causante de este trastorno es, la mayoría de las veces, el estrés que sufren los niños con la vuelta al colegio, la difícil adaptación a la rutina diaria, los horarios, los deberes y obligaciones. Por eso entre las medidas que deben tener en cuenta los padres destaca la de proporcionar unas ciertas horas del día a que el menor juegue, se divierta, descanse, etc.

Muchos padres, debido a sus largas jornadas laborales no pueden hacerse cargo de sus hijos como les gustaría y optan por inscribirlos en muchas actividades extraescolares sin ser conscientes de que están sobrecargando a los niños. En ese sentido, es preferible que una vez finalizado el colegio los pequeños dispongan de tiempo libre para ellos mismos.

No significa esto que los niños no deban realizar este tipo de actividades extraescolares ya que, al contrario, muchas de ellas les pueden beneficiar enormemente ayudándoles a socializarse con otros niños y a desconectar de su rutina diaria en el colegio, sobre todo si se trata de actividades deportivas que además mejorarán su salud. La clave radica en dialogar con los niños y preguntarles siempre qué les gustaría hacer, sin obligarles.

Síntomas de depresión o trastorno de adaptación en los niños

La depresión y el desánimo se manifiestan de manera distinta en los adultos y en los niños, por ello en muchos casos esta patología puede pasar desapercibida para los padres. El adulto expresa mejor lo que le sucede y manifiesta verbalmente el desánimo ante la vuelta a la rutina.

Por el contrario, en el caso de los niños, esta depresión puede presentar sintomatología física más que psicológica y este trastorno de adaptación se puede manifestar mediante dolores de cabeza o de estómago debido a los nervios. La irritabilidad también es un síntoma de esta enfermedad en los más pequeños.

Para intentar evitar en la medida de los posible que los menores sufran esta patología, es aconsejable que antes de la vuelta al colegio los padres vayan introduciendo los nuevos hábitos y horarios en la vida del niño de manera progresiva: levantarles de la cama y darles e desayuno a horas más tempranas, repasar con ellos tareas escolares de verano, etc.

En definitiva, se trata de normalizar la situación y explicar al niño que la vuelta a la rutina también tiene su parte positiva como el reencuentro con los amigos.

En otras ocasiones este estrés o depresión está provocado por causas ajenas a lo que es la propia rutina diaria, es el caso del acoso escolar, algo que sucede en el ámbito del colegio pero que no viene provocado por horarios, asignaturas, etc. Ante la posibilidad de que este acoso suceda, es deber de los padres crear con sus hijos un clima de confianza que les permita contarles lo que les sucede para tomar así las medidas oportunas.