¿Por qué es importante limpiar la lengua?

A diario se acumulan miles de bacterias en la cavidad bucal y la lengua forma parte de esta área. Generalmente tendemos a llevar una higiene dental casi correcta, en la que cepillamos nuestros dientes a diario utilizando buenas técnicas de cepillado. Pero es muy común que nos olvidemos de una zona en la que las bacterias se acumulan, generando serios problemas de salud oral y mal aliento o enfermedades de la lengua. Es el caso de la lengua. Para que la higiene bucodental sea la adecuada, no podemos obviar este potente músculo al que le damos un uso extraordinario.

Cuando llevamos a cabo la ingesta de alimentos, las bacterias se pegan a la lengua y no son capaces de eliminarse por sí solas. Por lo tanto, es necesario que utilicemos técnicas de limpieza específicas para evitar que permanezcan ahí pegadas. La lengua es un músculo que utilizamos muchísimo y si, no la cuidamos y la tratamos como merece, es muy probable que se generen algunos problemas orales importantes. La halitosis es una de las afecciones bucales más comunes que, en muchos casos, pueden evitarse con una buena higiene de la cavidad bucal.

¿Cómo limpiar la lengua correctamente?

Para ejercer una correcta higiene bucodental, es necesario limpiar la lengua a diario, por lo menos una vez al día. Lo ideal es realizar esta limpieza durante una de las rutinas diarias de cepillado dental. En la actualidad existen los limpiadores linguales. Estos utensilios son una especie de cepillos de dientes que llevan al final de su mango un cabezal de plástico, creado específicamente para limpiar la zona de la lengua.

También podemos encontrar cepillos de dientes que en la parte opuesta a las cerdas tienen incorporado un limpiador lingual. Si no disponemos de ninguna de estas herramientas, tendremos que utilizar el propio cepillo dental para proceder a la higiene lingual.

La forma correcta de limpiar la lengua es, tras un cepillado dental correcto, pasar uno de estos limpiadores o el propio cepillo por toda la lengua. No es necesario ejercer demasiada presión. Se trata de efectuar un leve raspado en el músculo lingual desde la zona más cercana a la garganta hacia la zona exterior. Este proceso hay que repetirlo tantas veces como sean necesarias para que la lengua quede perfectamente limpia. Entre raspado y raspado, lo adecuado es mojar con agua el cepillo o limpiador lingual. Hay que frotar toda la lengua sin dejar ningún lugar sin limpiar, por arriba y por abajo, con sumo cuidado.

Con este tipo de limpiadores, podemos cepillar también la cara interna de las mejillas para que la higiene bucodental sea mucho más precisa y apropiada. Tras todo este proceso de limpieza, se puede utilizar un enjuague bucal que aportará sensación de frescor a la boca.

El dentista o el higienista dental nos informarán en todo momento de la forma más adecuada de llevar a cabo la limpieza oral para que, así, se puedan evitar diversas enfermedades que pueden alterar negativamente la salud. Ante cualquier duda en relación a la higiene dental es necesario acudir al odontólogo para que pueda resolverlas e informar de las consecuencias que pueden conllevar una limpieza de dientes incorrecta o insuficiente.