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Cómo elegir el cepillo de dientes óptimo para ti

La elección del cepillo de dientes es tan importante como la propia rutina de higiene dental. En el mercado actual hay infinidad de tipos de cepillos, que cumplen funciones bien distintas.

Lo más adecuado es contar con la colaboración de tu dentista o tu higienista dental para saber cuál es el cepillo dental que más se acerca a tus necesidades.

Obviamente, cada tipo de boca tiene unas características propias, lo que conlleva que sus cuidados deban ser específicos.

El cepillo de dientes es una de las herramientas más importantes de la salud bucodental, por ello no debemos olvidarnos de escoger el más óptimo en cada caso. En la actualidad hay cepillos dentales eléctricos y manuales.

Pero dentro de cada uno de estos tipos los hay con numerosas características diferenciadoras.

Los dentistas suelen recomendar los cepillos de dientes eléctricos, en la mayoría de los casos.

Esto es así porque los movimientos de rotación del propio cabezal ejercen una buena ayuda durante el cepillado de las piezas dentales.

No obstante, también es posible lograr un buen cepillado a partir de cepillos dentales manuales.

Aunque, en estos casos es esencial escoger aquellos que, por sus características particulares, nos ayudarán a eliminar la máxima placa bacteriana de las piezas dentales.

Lo más importante del cepillo de dientes

Es muy importante que aprendas a identificar las diferentes partes de un cepillo de dientes, escogiendo siempre aquellas herramientas que sean óptimas para tu higiene bucal.

Cerdas del cepillo

Las cerdas son una de las partes más importantes, ya que son las encargadas de remover todas las bacterias que se alojan en la cavidad oral. Tradicionalmente se pensaba que cuanto más duras son mayor limpieza ejercerán. Pero esto es un error que deberíamos evitar. Lo mejor es recurrir a un cepillo dental con cerdas suaves o medias. Así evitaremos dañar el esmalte de los dientes en la medida de lo posible.

En cuanto a la forma de las cerdas del cepillo de dientes, hoy en día es posible escoger herramientas de varios tipos. Hay cerdas rectas, curvas, onduladas, etc. La realidad es que no existe una recomendación para todos los casos, en este sentido. Pero, el odontólogo podrá ayudarte a elegir las más idóneas para ti.

Cabezal del cepillo

Por otra parte, es importante prestar atención al tamaño del cabezal del cepillo de dientes. Un cabezal extremadamente grande no nos permite llegar a todas las zonas de la cavidad oral. Por su parte, uno muy pequeño puede no resultar práctico. Lo perfecto sería recurrir a cabezales medianos o pequeños.

Mango del cepillo

El mango del cepillo dental está confeccionado de materiales variados. La recomendación siempre es escoger aquellos que incorporan elementos antideslizantes.

Por último, es muy importante prestar atención a cualquier elemento que incorpora el cepillo de dientes. Por ejemplo, muchos ya incluyen limpiadores linguales en la parte posterior del cabezal. Este tipo de accesorios son realmente útiles para realizar una rutina de higiene oral mucho más completa y adecuada.

Los diferentes tipos de cepillos de dientes ¿Cepillo eléctrico o manual?

Una de las primeras preguntas que se plantea cualquier persona a la hora de escoger un cepillo dental es si debe ser manual o debe ser eléctrico.

El eléctrico es más recomendable puesto que su velocidad y su eficacia están más adecuadas para eliminar el sarro, la placa y dejar así las piezas dentales más limpias.

Una virtud de los cepillos de dientes eléctricos es que son ideales para personas que no padecen algún problema para efectuar la acción del cepillado por sí mismos.

Hay que tener cuidado, puesto que una persona con encías sensibles puede no sentirse cómoda con este tipo de cepillos.

Cepillo de dientes manual

Esta es la herramienta dental más común y cotidiana. Se trata del cepillo de dientes convencional, que necesita que el usuario ejerza los movimientos adecuados para eliminar debidamente la placa bacteriana.

El cepillo de dientes manual se presenta en cuatro formatos distintos, en función de la dureza de las cerdas que lo forman: cepillo extra suave, cepillo suave, cepillo medio y cepillo de cerdas duras. Escoger uno u otro depende de las necesidades propias del usuario y la situación de su salud oral. Por ejemplo, aquellas personas con dientes muy sensibles deberían de recurrir cepillos suaves. No obstante, lo más común es optar por un cepillo de dientes de dureza media.

Hay que tener cuidado con los cepillos dentales más duros, ya que si la presión que se ejerce durante el cepillado es muy extrema es posible que los dientes se vean afectados por la misma. Lo conveniente es optar por un cepillo de dientes convencional, de dureza normal, que nos permita modular correctamente el cepillado, manteniendo unos dientes sanos en todo momento.

Cepillo de dental eléctrico

Este tipo de cepillos difieren de los manuales en que llevan incorporado una especie de motor, que los hace giratorios u oscilantes. El usuario tan solo debe de pasarlos por las piezas dentales y permitir que sus cabezales hagan el trabajo necesario.

Muchos dentistas son partidarios del uso de cepillos de dientes eléctricos, ya que estos son ideales para realizar una limpieza completa, sin demasiado esfuerzo. Lo ideal es pasar el cepillo por cada cuadrante de la boca, durante 30 segundos (un total de 2 minutos).

La elección de este tipo de herramientas depende siempre del usuario. Tanto con un cepillo manual como con uno eléctrico, es posible conseguir muy buenos resultados en la higiene oral.

Cepillo de dientes cervicular

La diferencia principal entre este tipo de cepillos dentales y los manuales normales radica en la forma del cabezal. Normalmente, los cepillos cerviculares solo tienen dos líneas de cerdas, con un gran surco en la zona central. Son idóneos para personas que sufren de gingivitis o enfermedad periodontal. También son cepillos perfectos para la higiene bucodental de quien lleva ortodoncia.

Cepillos interproximales

Por último, los cepillos interproximales son un tipo de cepillos de dientes que cada vez ganan más adeptos. Son ideales para la limpieza dental de los espacios entre dientes, de ahí su nombre. Los hay con cabezales de tamaños diferentes, para poder atender correctamente las necesidades de cada usuario.

¿Dónde tirar el cepillo de dientes?

Todos sabemos que el cepillo de dientes está fabricado de plástico, pero no se trata de un envase.

Además, las cerdas del cepillo dental están compuestas de materiales diferentes con polímeros que no son iguales que el de los envases.

Esto imposibilita a las plantas de reciclado de envases hacer frente al reciclaje de estos utensilios de higiene personal diaria.

Lo mismo ocurre con las maquinillas de afeitar y otros productos higiénicos, como los discos de algodón o los bastoncillos.

Lo más correcto sería tirar el cepillo de dientes y estos utensilios de aseo al contenedor gris.

Teniendo en cuenta que un cepillo de dientes tiene una vida útil de no más de tres meses, seguro que muchas personas se han enfrentado a esta duda sobre su reciclaje.

Los ayuntamientos son los encargados de gestionar los residuos del contenedor de restos y lo lógico es que en la planta de reciclaje se separen los materiales para aprovechar aquellas partes de los productos que se puedan reciclar.

Desinfectar los cepillos de dientes

Todos los días es necesario cepillarse los dientes al menos dos veces. Tras cada uso de esta herramienta es importante enjuagarlo debidamente con abundante agua fría y eliminar los restos de pasta dental, así como cualquier impureza que haya quedado pegada a sus cerdas. Ten en cuenta que este utensilio se usa para eliminar la suciedad de la boca y si las bacterias quedan pegadas en él es posible que proliferen de forma negativa, evitando que su uso sea óptimo.

Además de aclarar el cepillo de dientes tras cada rutina de higiene dental, conviene desinfectarlo por lo menos una vez a la semana de forma mucho más exhaustiva. Para conseguir esto hay muchos métodos posibles:

Con colutorio

Tras enjuagar el cepillo dental con agua introdúcelo en un recipiente con colutorio durante una hora, aproximadamente. Asegúrate de que todas las cerdas están bien cubiertas por esta solución. Esto es perfecto para conseguir que las bacterias se eliminen definitivamente.

Con agua hirviendo

Es bien sabido que el agua hirviendo es el mejor desinfectante que hay. Para conseguir un cepillo dental limpio puedes abrir el grifo del agua caliente y dejarlo bajo el chorro unos dos o tres minutos. También puedes dejarlo en un recipiente con agua muy caliente unos minutos. Tras esto es importante enjuagarlo con agua fría para evitar que se dañen las cerdas.

Agua y vinagre

Después de cepillarte los dientes enjuaga bien el cepillo con agua caliente. Elimina todos los restos de impurezas que veas en él. Después pon vinagre blanco en un vasito (sin diluir) e introduce el cepillo boca abajo en este recipiente. Déjalo dos horas actuando. Tras este tiempo las bacterias habrán desaparecido. Por último, tendrás que enjuagar minuciosamente el cepillo dental con agua fría.

Consejos para mantener los cepillos dentales

Además de la necesidad de desinfectar debidamente los cepillos de dientes, hay otras pautas importantes que se pueden seguir para alargar la vida útil de estos utensilios.

La cubierta que viene con el cepillo dental solo la deberías usar si vas a viajar. En estos casos es importante colocarla para evitar que bacterias del neceser se peguen al cabezal del mismo.

Sin embargo, siempre que el cepillo de dientes esté en casa, en el cuarto de baño, es importante dejarlo al aire y con el cabezal hacia arriba. Poner el capuchón en estos casos está contraindicado, ya que los ambientes húmedos y tapados pueden hacer que las bacterias proliferen negativamente.

Cuidados del cepillo de dientes

Los expertos recomiendan cambiar el cepillo dental o los cabezales del cepillo eléctrico tras, como mucho, tres meses de uso. Así se estarán evitando las bacterias que puedan quedar pegadas entre las cerdas del cepillo o en su base. En el caso de que se observe que el cepillo dental, aunque todavía no tenga tres meses, esté dañado o no se vea pulcro y limpio, lo mejor será sustituirlo por uno nuevo cuanto antes, acortando así el periodo de renovación del mismo.

Es habitual que las cerdas del cepillo se desgasten con el cepillado de la boca.

Esto indica que la eficacia del cepillo será cada vez menor. La recomendación habitual, por parte de los expertos, es realizar entre dos y tres sesiones de higiene dental al día.

Tanto si se cepillan dos veces los dientes como tres, el cambio del cepillo debe de llevarse a cabo siguiendo las pautas que marca cada dentista. Tres meses debería de ser el máximo tiempo de duración de uno de estos utensilios para la salud bucodental.

Evitar las bacterias del cepillo de dientes

Antes de comenzar con la rutina de higiene dental es muy importante que nuestras manos estén libres de microorganismos bacterianos.

Para ello resulta necesario lavarlas previamente al cepillado de dientes.

En el momento de comenzar a cepillar los dientes es bueno enjuagar el cepillo antes de colocar en él el dentífrico.

Tras el cepillado dental hay que volver a lavar el cepillo de forma que los microbios se eliminen de sus filamentos.

Para que se seque es primordial colocarlo en posición vertical y dejarlo al aire, es decir, sin cubrir ni tapar.

Es verdad que el capuchón o la funda que llevan los cepillos dentales puede ser de gran ayuda para evitar que las bacterias lleguen hasta el cepillo, pero si se coloca cuando está mojado, tras el uso, se crea un microclima específico que favorece la producción bacteriana.

La humedad es la mejor aliada de los microbios.

Además, el capuchón de estos utensilios debe de ser de buena calidad y nunca totalmente cerrado.

Cuando el cepillo dental está completamente seco sí que es una buena idea colocar su tapadera, exactamente igual que cuando se va a salir de viaje.

Por otra parte, los cepillos de dientes que hay en un mismo baño nunca deberían de rozar sus cerdas, ya que la transferencia de bacterias puede producir contagios e infecciones no deseadas.

En este sentido, nunca jamás se debería de utilizar un cepillo de dientes de otra persona.

Se trata de un instrumento de higiene dental personal e intransferible.

Por último, reemplazar el cepillo de dientes es una acción que hay que llevar a cabo a menudo.

Por norma general, se debe de cambiar cada tres meses.

De esta forma, además de evitar la proliferación de bacterias entre sus cerdas estaremos promoviendo una salud dental óptima con un cepillo que no esté desgastado.

 

Dr. Joan Bladé
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