¡Tus empastes de metal llevan mercurio!

Desde hace algunos años, la colocación de empastes de metal o de amalgama está en desuso. Pese a que la composición de mercurio de estas obturaciones dentales está creando cierta controversia entre la población, no es este el principal motivo por el que se dejan de usar las obturaciones metálicas. La realidad es que esta tendencia responde más bien a una cuestión estética.

Los empastes son obturaciones dentales que se realizan en los dientes con caries para cambiar el tejido que ha sido dañado por el material nuevo (amalgama o resina). De esta forma se consigue mantener la salud de la pieza dental, garantizando su funcionalidad. Los empastes de metal o amalgama tienen un color oscuro, casi negro, que hace que se trata de obturaciones poco estéticas a la vista. Sin embargo, los empastes de resinas compuestas son muchísimo más estéticos por su delicado color blanco, similar al de los dientes.

El mercurio en los empastes

Como decíamos al principio, el que un empaste de amalgama cuente con una pequeña cantidad de mercurio y otros metales en su composición ha generado cierta alarma social entre las personas que todavía cuentan con alguna de estas obturaciones. Pero, hay que dejar bien claro que todas las comunidades científicas de odontólogos han asegurado que el paciente que porta uno de estos empastes no está siendo sometido a ningún tipo de riesgo por toxicidad.

El Comité Científico Europeo de Riesgos Sanitarios Emergentes, así como la Federación Dental Internacional, aseguran que las amalgamas dentales no han ocasionado jamás ninguna enfermedad. Reiteradamente se han realizado estudios para comprobar los efectos adversos del mercurio en los empastes y no se ha observado nada reseñable. Simplemente se ha notado alguna reacción alérgica, de mínima importancia y fácil solución, en personas que son alérgicas a alguno de los componentes de estas obturaciones.

Por lo tanto, la comunidad científica internacional desaconseja la retirada de las amalgamas dentales si estas siguen cumpliendo una función oral óptima. De hecho, solamente hay que extraer estos empastes en caso de alergias, fisuras, roturas o desprendimientos.

El momento de la colocación y la retirada de los empastes de amalgama es cuando el efecto nocivo del mercurio está latente. Pero el personal sanitario es el más expuesto a ello. No obstante, en el caso de que deba retirarse un empaste metálico debe de usarse alguna técnica de aislamiento óptima.

Es cierto que hay países en los que se ha prohibido el uso de las amalgamas para empastar las piezas dentales. Pero no se ha hecho por su posible toxicidad. La realidad es que esta prohibición responde a causas medioambientales.