Cuidados para niños con labio leporino o paladar hendido

El labio leporino o el paladar hendido son defectos congénitos que afectan tanto al labio superior como al paladar. En estos casos, lo que ocurre es que el paladar y/o el labio del bebé no se han desarrollado debidamente durante la gestación y al nacer, los niños presentan hendiduras en estas zonas. Puede darse el labio leporino en solitario o acompañado de paladar hendido y viceversa.

Por norma general, estas patologías pueden repararse durante los primeros meses de edad de los niños, evitando la proliferación de otros problemas. La cirugía es la solución más adecuada para solventar estos problemas. No obstante, siempre será el cirujano el que marque los tiempos e indique en qué momento se debe actuar para conseguir un resultado óptimo.

Habitualmente, los menores que presentan labio leporino o paladar hendido suelen tener problemas a la hora de alimentarse, así como problemas del habla y ciertos problemas dentales. Por lo tanto, la visita al odontopediatra es realmente importante. En esta consulta de atención temprana el dentista podrá establecer planes de actuación a corto, medio y largo plazo, para conseguir que la salud bucodental del menor se desarrolle correctamente a lo largo de su vida.

Salud dental en niños con paladar hendido o labio leporino

Entre los problemas dentales más comunes de los niños que presentan labio leporino o paladar hendido están los que afectan a la forma y el tamaño de las piezas dentales. Además, es posible que los dientes no nazcan en la posición correcta. Obviamente, esto puede generar ciertos problemas relacionados con la higiene bucal. Por otra parte, el esmalte dental de los niños con labio leporino o paladar hendido es bastante más débil, aumentando el riesgo a padecer caries dentales en la infancia.

Todo esto obliga a los padres de estos niños a prestar especial atención a la salud bucal de los menores, consiguiendo que siempre estén perfectamente atendidos. Los cuidados dentales y la higiene bucal son primordiales en estos casos para evitar todo tipo de alteraciones orales.

En primer lugar, la visita al odontopediatra es esencial. El profesional podrá evaluar desde muy pronto cómo va el crecimiento de los maxilares, para poder crear planes dentales exhaustivos. Así será más fácil valorar si es necesario que el niño se someta a un tratamiento de ortodoncia temprana para corregir los defectos de alineación dental. Además, en estas visitas rutinarias, el dentista informará a los padres de las técnicas de higiene dental que deben seguir los pequeños. Obviamente, las medidas de prevención también se facilitarán a los progenitores de los niños que están afectos de labio leporino o paladar hendido.