¿Cómo se hace la pasta de dientes?

La pasta de dientes es uno de los productos de higiene diaria más comunes en el mundo. De hecho, casi todas las personas suelen recurrir a dentífricos para realizar sus limpiezas orales cada día. Pero ¿cómo se hace este producto? Y, lo más importante ¿cuáles son sus ingredientes principales?

Entre los ingredientes más comunes de la pasta de dientes destacan el flúor y los agentes antibacterianos. El flúor ejerce una protección necesaria para las piezas dentales, ayudando a la cavidad oral a protegerse de agentes externos y daños derivados de la vida diaria.

Los ingredientes de la pasta de dientes

Hay que diferenciar dos tipos de ingredientes en la formulación de la pasta de dientes, independientemente de la marca. Por un lado, están los principios activos, que ayudan a la boca a estar protegida y libre de bacterias; y por otro lado están los principios no activos, que simplemente les dan sabor a los dentífricos, así como la textura tan característica de estos productos.

Gracias a los principios activos de la pasta de dientes, las piezas dentales están protegidas del día a día. Este tipo de compuestos, además, tienen agentes desensibilizantes, que permiten evitar la sensibilidad dental de los dientes. Por su parte, las enzimas incluidas en estos productos colaboran en potenciar el pH de la saliva y su protección contra las bacterias.

En el caso de los principios inactivos de la pasta dental es frecuente leer entre los ingredientes grandes cantidades de agua, saborizantes o detergentes. Estos últimos son los encargados de realizar esa espuma tan característica de los dentífricos actuales.

El agua es uno de los compuestos más abundantes en la pasta dental. De hecho, casi el 45 % del producto es agua. Otra sustancia esencial es el yeso.

Yeso en la pasta de dientes

El esmalte dental es la sustancia más dura de todo el cuerpo, incluso más que los huesos. En este sentido, el yeso incluido en la pasta de dientes actúa con eficacia para pulir el esmalte durante el cepillado y dotar a las piezas dentales de ese brillo que las caracteriza.

En función de los resultados que se pretendan conseguir con el cepillado hay diferentes tipos de dentífricos. Los que contienen agentes blanqueantes son unos de los más comunes. Obviamente, estos compuestos están incluidos en pequeñas dosis, para evitar dañar los dientes. el óxido de titanio es uno de estos agentes, que suele aparecer en la pasta dental.

La espuma no es algo de extrema importancia a la hora de lavarse los dientes, pero las marcas de dentífricos suelen incluir detergentes en la composición de los mismos, con el fin de lograr esa espuma tan característica. Y, obviamente, los sabores de la pasta de dientes se incluyen a través de compuestos saborizantes, que consiguen dotar de frescor a la boca tras el cepillado. Todos estos principios no tienen ninguna consecuencia tras el cepillado.