Telemedicina: el nuevo reto al que se enfrenta la sanidad

Los tiempos cambian y son muchas las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías. Además de haberse convertido en una necesidad creciente a nivel de ocio y comunicación, los usos que se pueden dar a estas nuevas formas de comunicarse son realmente amplios. En este espectro aparece la Telemedicina. Se trata de una forma novedosa que poco a poco irá implantándose en pacientes que sufren enfermedades crónicas.

Aumentar la calidad de vida de este tipo de pacientes es un reto. Obviamente, para todos ellos, permanecer al amparo de su hogar, evitando pasar demasiado tiempo en una cama de hospital, es lo más importante. Por ello, la tecnología está avanzando a grandes pasos hacia lo que ya se conoce como Telemedicina.

Se trata de ofrecer una vigilancia extrema a las personas que sufren enfermedades crónicas. Pero, obviamente, dotándolas de autonomía e incrementando su calidad de vida. Por este motivo, ya no son solo los millennials los que recurren a la tecnología como un medio de vida. El aumento de la esperanza de vida ha posibilitado que cada día sean más las personas mayores las que apuestan por unirse a los métodos más tecnológicos para salvaguardar su calidad de vida.

La Telemedicina se impone en el mundo

Es imprescindible explicar que la Telemedicina se impone como un método novedoso en cuidados de salud. A través de dispositivos wearables y todo tipo de sensores, es posible conectar al paciente con su médico, así como con las personas que necesitan controlar el estado de salud del enfermo crónico. Esto, además, permite crear un sistema sanitario mucho más funcional y extenso.

El “mobile health” o “salud móvil”, en español, es el nuevo método que crece día a día para que las personas mayores puedan contar con garantías y cuidados casi inmediatos.

Debido al envejecimiento de la población son cada vez más los enfermos crónicos que necesitan cuidados constantes. Estos pacientes suelen ser dependientes, aunque muchos de ellos viven solos. En los dos casos, disponer de las herramientas tecnológicas que les permitan estar conectados con sus médicos o familiares es un gran avance. Esto hace que puedan seguir disfrutando de su autonomía una vez han dejado el hospital.

En el mundo se estima que en torno a unos 38 millones de muertes anuales están ocasionados por las enfermedades crónicas. En este marco, la Telemedicina podría servir para ayudar a los pacientes a tener cubiertas sus necesidades. Los profesionales sanitarios pueden realizar seguimientos de la enfermedad a tiempo real a través de los dispositivos electrónicos, conectados a sistemas de salud.

Estos dispositivos, conocidos como wearables, permiten controlar la presión arterial del enfermo, entre otras cosas. En la actualidad, son muchas las compañías con base tecnológica las que están investigando en este sentido. De esta forma esperan avanzar cada vez más hacia el modelo de Telemedicina, que ya se impone como una novedad en la sanidad mundial.