¿Sabías que los fumadores tienen menos dientes?

El tabaco es un muy mal aliado de la salud oral. De hecho, los pacientes fumadores disponen de una predisposición mucho más elevada a sufrir enfermedades periodontales que las personas que no fuman. Además, el humo del tabaco atrae ciertos problemas para la salud bucodental, tanto estéticos como patológicos. Por ejemplo, los dientes manchados, el mal aliento e, incluso, la pérdida de piezas dentales. Esto último ocurre por la estrecha relación entre la enfermedad periodontal y el tabaco.

Enfermedades dentales y fumadores

En el año 2007 vio la luz un estudio que se realizó a más de 43.000 personas. Esta investigación demostró que aquellos que fumaban entre 5 y 14 cigarros diarios disponían del doble de posibilidades de perder alguno de sus dientes que quien no fumaba. Además, los fumadores que ingieren más de 45 cigarrillos diarios triplican el riesgo de pérdida dental mencionado anteriormente. Entre las conclusiones de este estudio se establecía que para los ex-fumadores que hacía una década que no probaban el tabaco, aún disponían de un 20% más de probabilidades de perder alguna pieza dental. Este es el principal motivo por el que los fumadores tienen menos dientes que las personas que no fuman.

Una de las principales causas es, que el simple hecho de fumar, reduce significativamente la densidad ósea del cuerpo humano, lo que hace que el hueso alveolar pierda gran parte de su fuerza. Además, un fumador dispone de un riesgo aumentado de padecer periodontitis, la causa más recurrente de pérdida dental en los adultos.

El tabaco y la salud bucodental

Fumar es una acción que, para nada, beneficia a la salud oral y de las piezas dentales. Además, es especialmente perjudicial para las encías, provocando una serie de efectos negativos en la boca de los fumadores.

  • Halitosis: un fumador dispone de un olor muy característico que, sumado a los productos químicos del tabaco, puede agravarse. Además, el tabaco produce sequedad, lo que potencia el mal aliento.

  • Pérdida de los sentidos: el gusto y el olfato, sentidos primarios de los humanos, se limitan muchísimo en personas que fuman habitualmente. Percibir los sabores salados se convierte en uno de los problemas más comunes, por lo que es normal que se abuse del consumo de sal, pudiendo crear un aumento de la tensión arterial.

  • Coloración dental: los dientes amarillos son muy comunes de los fumadores. Este es el efecto más antiestético que puede provocar el tabaco en la dentición de las personas.

  • Encías enfermas: el tabaco provoca una disminución del riego sanguíneo, por lo que es muy habitual que encías enfermas no muestren la sintomatología propia de esta enfermedad, como el sangrado de las mismas. Esto hace que se retarde mucho el diagnóstico de patologías relacionadas con las encías. Los fumadores, además, tienen tres veces más riesgo de padecer periodontitis. Esta es la principal causa de pérdida dental en los adultos.

  • Mala respuesta a los tratamientos: cuando se lleva a cabo un tratamiento básico para la enfermedad periodontal, el ser fumador es un hándicap para responder correctamente al tratamiento empleado. El 90% de las periodontitis que no responden bien a este tratamiento se han dado en pacientes fumadores. Además, la tasa de recurrencia de la enfermedad periodontal es mucho mayor en personas adictas al tabaco.

  • Fracasos en implantología dental: otra de las causas negativas del tabaquismo respecto a la salud oral es que el porcentaje de fracasos en la colocación de implantes dentales aumenta de forma considerable. Además, es un agravante para la reparación de tejidos y curación de heridas.

  • Riesgo de cáncer oral: los fumadores disponen de un riesgo más elevado a padecer patologías graves como el cáncer oral. Esto se debe a la cantidad de sustancias cancerígenas que se hallan en el humo del cigarrillo.