¿Sabes qué es la abrasión dental?

La abrasión dental o abrasión cervical hace referencia al desgaste que se puede producir en las piezas dentales, que normalmente está provocado por un uso incorrecto del cepillo de dientes. Son muchas las causas que pueden provocar esta patología dental, aunque la más común está ligada a la ejecución de una técnica de cepillado que no es óptima para conservar la salud de los dientes de la forma acertada.

¿Por qué se produce la abrasión dental?

Lo más habitual, en estos casos, es que se esté utilizando un cepillo de dientes de cerdas demasiado duras o, incluso, que la técnica de cepillado no sea la correcta. Ejercer demasiada presión al cepillar los dientes puede terminar ocasionando que las piezas dentales acaben teniendo un aspecto dentado, normalmente muy cerca de la línea de las encías. Por este motivo, los odontólogos avisan de que es fundamental realizar un cepillado de dientes frecuente, con cepillos suaves y siguiendo una buena técnica. No obstante, se aclara que usar cepillos duros y presión constantemente al cepillar los dientes no es un buen aliado para la salud bucodental.

Además, el uso abusivo de los palillos dentales también puede ser un causante de la abrasión dental. Por este motivo, se recomienda utilizar hilo dental o cepillos interproximales para eliminar los restos de comida que se hayan podido quedar alojados en las zonas a las que el cepillo de dientes es incapaz de llegar óptimamente.

La abrasión dental es difícil de diagnosticar a corto plazo, porque normalmente tarda bastante tiempo en dar la cara a través de los síntomas que suele generar. Estos son la sensibilidad dental y la posible retracción de las encías. La recomendación principal es que ante cualquier mínimo síntoma de abrasión dental se visite al dentista para que pueda poner fin a este problema.

Erosión y abrasión dental

Algo muy importante es distinguir entre abrasión y erosión dental. Pueden ser patologías similares pero la realidad es que son bien distintas. Sobre todo porque están causadas por factores diferentes. Es cierto que las dos formas deterioran el esmalte externo de los dientes, pero se producen por causas independientes.

La abrasión dental está causada, principalmente, por un objeto (el cepillo de dientes) que frota de forma sistemática e incorrecta los dientes, causando abrasión y un desgaste prolongado en el esmalte y la dentina.

Sin embargo, la erosión dental no tiene nada que ver con el cepillado. Este tipo de daño en las piezas dentales se produce por el contacto continuado de los dientes con productos químicos, como los ácidos. Ingerir demasiados cítricos o estar expuesto a condiciones en las que los químicos están en contacto con los dientes, de forma habitual, puede erosionar el esmalte provocando sensibilidad dental.

Sintomatología y prevención de la abrasión cervical

Como hemos comentado, los síntomas, por norma general, suelen tardar bastante tiempo en aparecer, ya que el desgaste se va haciendo poco a poco pero de forma continuada. La abrasión en los dientes puede ocasionar muescas con forma de V muy cerca de la línea de las encías, a estas lesiones se las llama abfracción dental. Todo esto termina provocando una hipersensibilidad dental elevada.

Para prevenir la abrasión y la erosión en los dientes hay que llevar a cabo unas rutinas de higiene dental perfectas, en las que la técnica de cepillado sea la más adecuada, evitando hacer demasiada presión sobre el esmalte de los dientes. Además, disminuir la ingesta de alimentos ácidos es una idea fantástica para garantizar la salud bucodental.

Tratamientos de la abrasión dental

Los tratamientos para la abrasión dental suelen estar enfocados hacia la odontología restauradora. No obstante, lo más importante, es dar con la principal causa por la que los dientes se están desgastando para solucionar eso primero. En los tratamientos dentales es posible que se aplique resinas, férulas de descarga o, incluso, coronas dentales. Aunque hay que dejar muy claro que siempre será el dentista, tras la revisión concienzuda de la cavidad oral del paciente y las evidencias concretas, el que recomiende un tratamiento u otro.