¿Qué es la disfunción temporomandibular y cómo nos afecta?

La disfunción temporomandibular es una afección que afecta a las articulaciones y músculos que se localizan en la mandíbula. Esta patología se asocia con diversas condiciones clínicas que pueden entorpecer el correcto funcionamiento de la articulación temporomandibular y, por ende, les músculos localizados en la zona de masticación. Este tipo de problemas generan dolor y algunos problemas en el habla, la masticación y las articulaciones.

Factores asociados con la disfunción temporomandibular

  1. Factores iniciadores: se caracterizan por los traumas físicos, provocados por golpes o accidentes.
  2. Factores predisponentes: están caracterizados por la salud concreta del paciente y sus hábitos cotidianos.
  3. Factores perpetuantes: las situaciones emocionales, como el estrés o la ansiedad, están directamente relacionadas con la patología en cuestión.

Son muchos los síntomas que pueden predecir una disfunción temporomandibular. Aunque hay que tener en cuenta que no todos ellos son siempre indicativos de la afección y, por norma general, siempre habrá una causa previa que esté provocando este problema. Por ello, la visita al dentista es esencial. Entre los signos más comunes están el dolor muscular en la cara, así como el dolor en la articulación temporomandibular, la mínima apertura mandibular, las migrañas o los dolores de oídos.

Los movimientos más convencionales de la mandíbula pueden generar un profundo dolor en los pacientes que sufren esta patología. Generalmente, el simple hecho de hablar o de masticar provoca ciertas molestias.

Tratamiento de la patología

En primer lugar, es fundamental que el dentista examine exhaustivamente la cavidad oral y las articulaciones de la zona de la mandíbula. Esta es la única forma de determinar el factor causante de la disfunción temporomandibular, para solventar el problema de raíz. En muchas ocasiones, si el dolor está causado por alguna situación emocional, como el estrés o la ansiedad, la solución no será un sencillo tratamiento médico, ya que el paciente deberá de cambiar sus hábitos de vida para disminuir los niveles de ansiedad.

Al tratarse de un trastorno multifactorial es importante localizar los problemas previos a la disfunción temporomandibular para evitar que se siga produciendo esta afección. Entre los tratamientos más comunes que se suelen llevar a cabo, están los siguientes: tratamientos farmacológicos, físicos, psicológicos e intraorales. Estos últimos suelen asociarse a la colocación de una férula de descarga para evitar el bruxismo.

El tratamiento ideal se escoge siempre teniendo en cuenta las particularidades de cada caso, y el tipo de factores que intervienen en la aparición del dolor en las articulaciones temporomandibulares. En ocasiones es necesario combinar más de un tratamiento.