¿Por qué dormir poco engorda?

Un reciente estudio publicado en la revista “Sleep” ha demostrado unos resultados muy significativos respecto al aumento de peso. Según la investigación, dormir poco activa una señal química en el cerebro que aumenta la necesidad de ingerir alimentos. Además, se ha podido demostrar que las personas sometidas al estudio necesitaban una mayor ingesta calórica de alimentos ricos en grasas, tanto dulces como salados.

Este estudio pretendía encontrar el motivo por el que las personas que no duermen las horas suficientes aumentaban de peso. Y el resultado ha sido muy esclarecedor. Para demostrar las teorías, se buscaron 14 voluntarios sanos que, mientras estaban privados de las horas de sueño necesarias, no lograban resistirse a la tentación de comer todo tipo de alimentos gratificantes. Se trata de una serie de aperitivos que contienen muchas grasas y conllevan un aumento de peso considerable.

Todos los jóvenes sometidos al estudio caían en la tentación y sucumbían a la ingesta de estos aperitivos, pese a que ya habían realizado su comida que cubría las necesidades calóricas diarias. Lo que deja entrever esta investigación es que el apetito se ve influido directamente por la falta de sueño. Además, se pudo comprobar que a primera hora de la noche y a última hora de la tarde era cuando más necesidad había de picar entre horas, siendo estos momentos los más arraigados al aumento de peso.

La señal que controla el apetito

Esta investigación, desarrollada por la Universidad de Chicago, ha aportado unos resultados muy importantes para evitar el aumento de peso en un buen número de pacientes. Lo que se descubrió es que no dormir las ocho horas de rigor pone en alerta a una señal que aumenta el placer que se obtiene a través de la alimentación. Realmente lo que hace esta señal es incrementar los niveles del sistema endocannabinoide en el cerebro. Se trata del mismo sistema que se activa con el consumo de opiáceos.

Los jóvenes sometidos al estudio, cuando no dormían lo suficiente, notaban más hambre y un deseo irrefrenable de ingerir alimentos ricos en grasas. Sin embargo, cuando dormían el tiempo suficiente no notaban esta sensación de hambre.

Según los responsables del estudio, si se pierden cuatro horas de sueño serían necesarias 70 calorías extra para llevar una vida saludable. Pero lo que se detectó es que los voluntarios sometidos al estudio ingerían en torno a 300 calorías de más, lo que ocasionaba el incipiente aumento de peso.