Piercings y adornos en la boca… ¿Pueden ser perjudiciales?

Son, sobre todo, cuestiones estéticas y sociales las que motivan a muchas personas a colocarse piercings en la boca. Se trata de adornos que se ponen en zonas sensibles como la lengua, el labio o las mejillas. Pero hay que tener en cuenta los problemas de salud que este tipo de accesorios pueden provocar en quien los porta.

A priori puede parecer que un piercing en la boca no resultará más dañino que en otra parte del cuerpo, pero la realidad es que se trata de una zona muy sensible, donde el acúmulo de bacterias puede ser muy perjudicial, pudiendo desencadenar en algunas patologías bastante serias.

Antes de colocarse un piercing en la boca, el mejor consejo es que se visite al médico para consultar los posibles riesgos de cada persona. Esto es así porque hay quien no debería ponerse uno de estos adornos bajo ningún concepto. Por ejemplo, existen algunas alergias que se desarrollarían de forma negativa si se lleva un piercing en según qué zonas. Además, visitar al dentista es primordial para que este pueda establecer unos consejos sobre cómo mantener la salud bucodental en estos casos.

Pese a que los piercings en la boca se han convertido en una opción muy popular entre algunos sectores poblacionales, cabe destacar que la inmensa mayoría de quienes los llevan han podido sentir los efectos negativos de estos accesorios. En un estudio llevado a cabo en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, se dedujo que el 72 % de las personas que tienen un piercing en la boca han tenido alguna complicación a causa del mismo. La inflamación, el dolor, la pérdida del gusto y la dificultad al hablar o tragar son las más comunes, junto con las patologías dentales como la enfermedad periodontal o la rotura de dientes.

Patologías asociadas a los piercings en la boca

La enfermedad periodontal se ha observado en el 48 % de todo aquel que lleva algún piercing en la boca. Estos accesorios metálicos pueden chocar con las encías, debilitándolas y provocando daños en ellas. Además, es habitual que la acumulación de bacterias en la cavidad oral sea mayor, aumentando el nivel de placa bacteriana y pudiendo provocar caries, que podrán derivar en periodontitis, si no son tratadas con celeridad.

Otras consecuencias de la colocación de piercings en la boca son la posible inflamación y sangrado del lugar en el que se ha puesto el adorno. También se pueden padecer ciertas alergias o problemas en la lengua. Por otra parte, las fracturas en los dientes son una de las consecuencias más comunes a todo aquel que ha optado por ponerse un piercing en la boca. Según un reciente estudio, el 47 % de quien ha apostado por estos adornos ha sufrido la rotura de alguna pieza dental.

La halitosis también puede convertirse en una consecuencia seria de la colocación de adornos en esta zona del cuerpo. Es habitual que el piercing no posibilite realizar una limpieza dental y oral adecuada, acumulando bacterias que desembocarán en el mal aliento. Además, el riesgo a padecer cáncer oral aumenta en aquellos casos en los que se lleva un piercing cerca de la boca.

Si, pese a todo, se decide seguir adelante con la colocación de estos adornos bucales, es fundamental continuar con las visitas periódicas al odontólogo para que valore la situación de la salud bucodental de forma continuada. Además, la higiene dental se torna un factor primordial para salvaguardar la salud de la zona.