Mi hijo se chupa el dedo

El hábito de chuparse el dedo es bastante común entre los bebés. Si bien es cierto que durante los primeros meses de vida esto no supondría un grave problema para la salud dental, hay que tener claro que se prolonga en el tiempo los problemas de salud no tardarán en aparecer.

Si tu hijo se chupa el dedo tendrás que prestar atención a este hecho, para intentar corregirlo de la forma más temprana posible. Habitualmente este hábito aparece desde el nacimiento y hasta los tres meses de edad y se puede prolongar hasta los cuatro años o pasados estos. Según algunos estudios pediátricos, la necesidad que sienten los bebés de succionar su dedito es mucho más elevada durante los primeros seis meses de vida. Transcurrido este tiempo solamente el 6% de los pequeños continúan con su costumbre. Y el 3% sigue con ello después de los dos años.

El problema real viene cuando los niños no pueden dejar de chuparse el dedo y lo convierten en un hábito. Esta tendencia es común en los recién nacidos porque piensan que al chupar el dedo podrían alimentarse. Por ello hacen algo similar a lo que se realiza en la lactancia. No obstante, este impulso continúa aun cuando no existe sensación de hambre. Chuparse el dedo les ayuda a relajarse.

Problemas dentales en los más pequeños

La succión del dedo pulgar no nutritiva puede desencadenar problemas dentales en la etapa infantil, que tendrán consecuencias durante la aparición de la dentición definitiva. Por ello, acudir al odontopediatra es esencial. Habrá que informar al dentista pediátrico de este hecho, para que pueda estudiar la evolución de los dientes y la mandíbula del bebé.

Los problemas de oclusión, así como la desalineación de las piezas dentales son comunes entre los niños que se chupan el dedo de forma activa. Además, la mandíbula puede crecer hacia atrás, en los casos más graves. Es probable que, el odontopediatra recomiende la colocación de una ortodoncia fija en los casos en los que la succión del pulgar sea más llamativa.

Para evitar que el desarrollo de los dientes del niño sea problemático, la mejor solución es eliminar este hábito cuanto antes.

Conseguir que el bebé no se chupe el dedo

Lo más importante es evitar, en la medida de lo posible, el conflicto. Explicarle al niño los problemas y consecuencias de chuparse el dedo es importante, para que el pequeño entienda que no lo debe de hacer.

En los primeros años de vida, sustituir su dedo pulgar por un chupete ergonómico es muy importante. Además, si el niño está nervioso y se chupa el dedo para calmarse, se le puede entretener realizando actividades manuales. Por ejemplo, se le puede pedir que dibuje.

En el caso de que la acción de chuparse el dedo de forma involuntaria por la noche, habrá que intentar detener dicho hábito. El chupete puede ser un buen sustituto de su dedo, pero también se puede apostar por colocarle guantes para dormir hasta que elimine el hábito por completo.

Pese a todo ello, el odontopediatra debe de estar perfectamente informado de todo esto ya que de esta forma podrá desarrollar un plan de actuación y tratamiento dental para el desarrollo futuro del menor.