Los empastes dentales con el paso de los años

Pese a lo que muchas personas creen, los empastes dentales no son restauraciones definitivas de las que podamos olvidarnos tras su colocación. Teniendo en cuenta que suelen estar ubicados en lugares donde la masticación es habitual, habrá que revisarlos con cierta periodicidad, ya que su desgaste suele ser bastante común. En este sentido, es muy probable que con el paso de los años sea necesario cambiar los empastes dentales.

Es cierto que hay empastes que pueden durar hasta 15 años sin necesidad de ser retirados o cambiados, pero lo habitual es tener que restaurarlos tras el paso del tiempo. Hay que tener muy en cuenta que una ínfima grieta en una de estas restauraciones dentales puede permitir la proliferación de bacterias en el interior del empaste, llegando, incluso, a ocasionar caries dentales debajo del mismo.

Por este motivo, lo más importante es acudir periódicamente al dentista. El profesional será el encargado de revisar debidamente la salud bucodental de cada paciente y detectará de forma rauda cualquier desgaste o grieta que haya que arreglar en los empastes. Esto significa que es muy probable que se evite el tener que realizar acciones dentales más importantes. Al final, la prevención es lo fundamental.

¿Cuándo se debe renovar un empaste?

En el caso de que exista una grieta o el empaste dental esté deteriorado es muy posible que algunas partículas de comida penetren a través de la restauración. Esto permitirá que las bacterias se formen debajo del empaste, llegando a provocar caries dentales. Si la caries aparece debajo del empaste puede no detectarse hasta que el daño es grave, ya que en ocasiones no comportan dolor alguno.

En el caso de que el empaste se caiga, algo bastante habitual, la única solución es cambiarlo por otro nuevo o por otro tipo de restauración dental, como las coronas o las incrustaciones. No obstante, lo más importante es visitar al odontólogo ante cualquier contratiempo con los empastes dentales.

Como hemos dicho anteriormente, es posible que los empastes se agrieten. Esto es muy común por la fuerza de la masticación. Hay que tener en cuenta que los empastes no están realizados de materiales indestructibles, por lo que la presión que se ejerce en esas zonas puede terminar por generar grietas o roturas.

En algunos casos, los empastes agrietados se podrán arreglar de forma sencilla en la clínica dental. Y, en otras situaciones, será necesario cambiar por completo el empaste.

Empastes de composite o de amalgama de plata

En otras ocasiones hemos hablado aquí de las diferencias entre ambos materiales a la hora de colocar un empaste. Las amalgamas de plata se colocaban hace muchos años y, hoy en día, están en desuso debido a su posible toxicidad. No obstante, si se lleva un empaste de amalgama, la recomendación es no tocarlo ni retirarlo, a no ser que esté deteriorado.

El composite tiene una duración menor que el empaste de amalgama, pero también es mucho más estético y saludable, ya que no incorpora metales pesados en su composición. La media de duración de un empaste dental de composite suele situarse en 10 años, pero esta se puede alargar si los cuidados que se ejecutan sobre la restauración son los más adecuados.