Las inversiones científicas de Coca-Cola acusadas de no ser imparciales

Hace unas semanas el periódico americano The New York Times publicó un artículo que volvía a encender la polémica sobre las informaciones y los resultados que se obtienen a través de investigaciones científicas en materia de obesidad cuando, estas, están financiadas por compañías del sector de la comida basura o las bebidas energéticas, como es el caso de Coca-Cola. Según la publicación de este prestigioso diario, la compañía habría estado financiando proyectos de investigación que en sus resultados mantienen que la principal causa de la obesidad en el mundo es la carencia de ejercicio y no la incorrecta alimentación.

Las inversiones de Coca-Cola

La empresa que produce estos refrescos azucarados ha donado 1,5 millones de dólares a una organización sin ánimo de lucro de reciente creación llamada Global Energy Balance Network y, además, sus inversiones, desde el año 2008, en proyectos similares que mantienen dos de los fundadores de tal ONG han sido de, en torno a unos 4 millones de dólares. Estos proyectos científicos se basan en divulgar que la dieta no es la causante de los problemas de sobrepeso de la población, sino el sedentarismo. N. Blair, uno de los investigadores patrocinados por la compañía de refrescos de cola suele realizar declaraciones bastante llamativas en este sentido y mantiene que no existen evidencias científicas que indiquen que la culpa de la obesidad en el mundo es de la comida rápida y las bebidas azucaradas.

Lo que se pretende demostrar, a través del artículo publicado en el medio de comunicación americano, es que este tipo de mensajes son sesgados y evitan ofrecer los resultados de otras investigaciones que han demostrado que la actividad física y el deporte no disponen de un impacto tan grande como la dieta a la hora de ganar peso. Por lo tanto, según el periódico en cuestión, Coca-Cola logra que estos investigadores desvíen la atención sobre las repercusiones de la ingesta calórica a través de estudios científicos sesgados.

Según Barry M. Popking, investigador de la Universidad de Carolina del Norte, estas técnicas ya se utilizaban hace años cuando desde las tabacaleras se solicitaban estudios científicos que nunca determinaban el daño real que podía producir el consumo de tabaco. Al final los riesgos que fumar conllevaba para la salud quedaban en un segundo plano y sin llegar a resolverse.

La idea de los nutricionistas, a nivel mundial, es que se expliquen las conclusiones reales de cada una de las investigaciones científicas, teniendo en cuenta todos los estudios que se han realizado y los resultados obtenidos a partir de ellos. En este sentido, en 2014, se publicaron en la revista “PLoS Medicine” los resultados de una investigación llevada a cabo por la Universidad de Navarra. Las conclusiones venían a decir que los estudios que analizaban la relación entre sobrepeso y consumo de refrescos solían disponer de unas conclusiones muy diferentes, dependiendo de si se habían financiado por empresas del sector o no.

La asociación “Dieta sin Patrocinadores” aboga desde hace más de un año, por denunciar la unión entre la industria alimentaria y las sociedades científicas y conseguir una divulgación científica independiente y libre.