La erupción de los terceros molares o muelas del juicio

Los terceros molares se conocen, comúnmente, como muelas del juicio. Su erupción suele aparecer a partir de los 17 años de edad, generalmente entre los 18 y los 27 años, aproximadamente. De ahí su nombre, ya que se interpreta que cuando sale el molar, el paciente ya es maduro (tiene juicio).

Son muchas las formas en las que pueden erupcionar los terceros molares, ocasionando diversas situaciones en la salud oral del paciente. Es probable, que la aparición de las muelas del juicio ocasione problemas dentales variados, en función del espacio que exista en la arcada para estos dientes.

Por este motivo, los dentistas siempre recomiendan que cada persona visite periódicamente la clínica dental para poder comprobar cómo será la erupción de las muelas del juicio en todo momento. A través de pruebas de imagen y radiografías, el odontólogo contará con una historia clínica mucho más amplia y podrá comenzar a establecer un plan de tratamiento personalizado de antemano.

Las complicaciones derivadas de los terceros molares suelen ser variadas. Es posible que la aparición de estas muelas conlleve la presencia de caries dentales, quistes orales, dolor agudo o, incluso, la posible enfermedad periodontal.

En el caso de que las muelas del juicio no salgan debidamente y estén ocasionando afecciones orales, es muy probable que el dentista recomiende su extracción. No obstante, los odontólogos solo recomiendan la extracción de los terceros molares cuando estos no han erupcionado correctamente. Es decir, en un pequeño porcentaje de los pacientes, las muelas del juicio erupcionan sin ocasionar daños y en estos casos no sería recomendable extraerlas.

Aparición de los terceros molares

Una de las afecciones dentales más comunes, ocasionadas por la erupción de estas muelas, es la afectación a otras piezas dentales. En el caso de que el paciente no cuente con espacio suficiente para los terceros molares, el resto de piezas dentales, ubicadas alrededor de los mismos, serán empujadas, generando una alineación indebida. La exodoncia suele ser el tratamiento más socorrido en estos casos.

Por otra parte, hay un pequeño porcentaje de la población que presenta la conocida como agenesia de los terceros molares. Es decir, se trata de personas que no han visto erupcionar sus muelas del juicio a lo largo de su vida.

En otras ocasiones, la cavidad bucal de los pacientes suele contar con espacio suficiente y estas muelas salen debidamente, sin ocasionar daños. Este es el mejor escenario de todos, aunque es el menos prevalente.

El odontólogo debe revisar en todo momento el desarrollo de los terceros molares del paciente para comprobar que su erupción no afecta negativamente a la cavidad oral. En caso de que el problema sea más o menos grave, será el encargado de establecer un plan de tratamiento personalizado, teniendo en cuenta la situación particular de cada paciente.