La clave genética de la longevidad cada vez más cerca

Uno de los estudios más recurrentes en los últimos años son los que se llevan a cabo a través de la secuenciación genómica para identificar qué genes o variantes de los mismos son los que se atribuyen a ciertas enfermedades. En este sentido, se está realizando un estudio que ha mostrado algunos hallazgos interesantes que confirman que el genoma de los individuos sanos de la tercera edad cuenta con protecciones genéticas concretas.

Lo cierto es que no se trata de la clave de la longevidad, pero los resultados del estudio pueden ofrecer nociones básicas y diferentes para crear fármacos que puedan tratar patologías asociadas con la edad como el Alzhéimer o enfermedades coronarias.

El estudio, que recibe el nombre de “Wellderly”, todavía no ha concluido, pero ya se han dado a conocer los primeros resultados. Los investigadores han secuenciado el genoma completo de más de 1.400 personas de entre 80 y 105 años de edad. El objetivo principal de esta investigación es comprobar qué variantes genéticas ayudan a mantener una salud óptima en individuos mayores.

Claves y bases del estudio

En el estudio Wellderly se estudiaron los genomas completos de 600 individuos. Todos ellos estaban libres de todo tipo de patologías crónicas o enfermedades como el cáncer, la diabetes, infartos, Alzhéimer o Parkinson, entre otras. Estos genomas se compararon con una muestra de 1.500 adultos que representaban a la población general dentro del mismo rango de edad. Es decir, se comparó el genoma de personas sanas con un muestreo convencional del genoma de adultos.

Para ello se tuvieron que analizar más de 24 millones de variantes genéticas para genes muy concretos. Y esto se hizo en los dos grupos de muestreo.

Al comparar los resultados pudieron comprobar que los pacientes pertenecientes al primer grupo, es decir, los ancianos sanos contaban con riesgos genéticos mucho más bajos para padecer Alzhéimer o enfermedades coronarias.

Pero lo más importante de todo esto es que no se observó riesgo para padecer patologías como el cáncer, diabetes tipo 2 o enfermedades cerebrovasculares. Lo que indica que el genoma de estos individuos cuenta con alguna protección especial para este tipo de enfermedades. Esto, obviamente, promueve un envejecimiento saludable y la longevidad.

Una de las claves parece encontrarse en las variantes genéticas raras localizadas en el gen COL25A1. Diez de las personas sanas del estudio contaban con una serie de variantes raras en dicho gen, que no se detectaron en ninguno de los pacientes de la muestra de población general.

El gen COL25A1 parece que está implicado de forma directa con la enfermedad del Alzhéimer, por lo que es posible que esas variantes raras actúen a modo de protección. Esto abre una vía de investigación nueva para localizar fármacos que puedan actuar a modo preventivo frente a estas enfermedades neurológicas asociadas con la edad. No obstante, el estudio está en una fase inicial y todavía debe de continuar por la senda arcada.