Implantes dentales para recuperar la funcionalidad y estética oral

Los numerosos avances en odontología han permitido que, a día de hoy, existan técnicas realmente positivas para recuperar tanto la funcionalidad como la estética de la cavidad oral. Los implantes dentales son una de esas técnicas que han evolucionado muchísimo a lo largo de los años, pero lo más curioso es que se trata de una solución realmente joven.

Históricamente, la odontología se ha ocupado de restaurar piezas dentales dañadas, con el fin de evitar un deterioro mayor, así como la pérdida de funcionalidad. Pero, desde que la tecnología y los tratamientos han evolucionado tanto, los odontólogos son capaces de apostar por recuperar las cualidades estéticas de la sonrisa. Esto es muy importante, ya que la correcta imagen de la dentadura logra aportar confianza, mejorando la autoestima del paciente.

Antes de que los implantes formaran parte del día a día de las clínicas odontológicas, eran pocas las técnicas de sustitución o reemplazo de piezas dentales las que servían para evitar ciertos problemas de salud oral. Las dentaduras postizas, así como la colocación de puentes, tanto fijos como removibles, se convertían en las alternativas más comunes.

El problema de estas restauraciones dentales, en gran parte de los casos, es que obligan al odontólogo a tratar las piezas dentales adyacentes para poder colocar las prótesis. Obviamente, esto se elimina por completo con la implantología dental. Los implantes se fijan completamente al hueso, ofreciendo una alternativa estética y funcional para recuperar dientes dañados.

El nacimiento de los implantes dentales

La realidad es que la implantología dental es una técnica que se descubre casi por casualidad y no hace mucho tiempo. En los años 60, un equipo de investigadores de la Universidad de Göteborg, en Suecia, estaban llevando a cabo un estudio con el fin de averiguar cómo se reparaba el tejido óseo del cuerpo. Para ello, colocaron pequeñas cámaras de titanio. De esta forma podrían averiguar cómo iban evolucionando las lesiones óseas.

La sorpresa llegó cuando los científicos suecos observaron que tras el proceso de regeneración del hueso era imposible extraer dichas cámaras. Lo que ocurrió es que el titanio se integró perfectamente con el hueso a nivel molecular. A este proceso, lo conocemos como oseointegración y es clave en la implantología dental.

Obviamente, en seguida se comenzó a investigar para utilizar este sistema en el tratamiento de rehabilitación. En 1965 fue el año en el que se llevó a cabo, de forma experimental, el primer tratamiento implantológico en una persona.

Durante estos últimos 50 años, los avances en implantología dental no han dejado de sucederse. Y es que, tras el casual descubrimiento no se ha parado de estudiar la forma de mejorar tanto los implantes como la calidad del titanio para que el proceso de oseointegración sea más rápido, natural y fiable.

Implantología dental en la actualidad

Hoy en día, los implantes dentales han evolucionado sobremanera, permitiendo a los profesionales establecer planes de tratamiento muy personalizados y efectivos. El paciente es examinado por un equipo de profesionales para lograr un diagnóstico óptimo, que les permita establecer el tratamiento más oportuno en cada caso.

Tras esto, los implantes dentales se colocan en dos fases. Por un lado, el momento de la colocación del implante de titanio a través de la cirugía mínimamente invasiva y, por otra, la colocación de la prótesis definitiva.

Además, hoy en día existen los implantes de carga inmediata, que permiten al paciente marcharse a casa con su diente de reemplazo en el mismo momento en el que se pone el implante dental. No obstante, esta técnica no es óptima para todo el mundo, ya que es necesario que la calidad del hueso natural sea buena y que el odontólogo sea un especialista en la materia.

Los implantes dentales que se colocan hoy en día suelen garantizar el éxito del tratamiento en gran medida. El titanio ha sido tratado de forma especial para que la oseointegración sea perfecta. El porcentaje de éxito en la implantología dental actual estaría en, aproximadamente, el 90 % de los pacientes. No obstante, esto está supeditado a que el paciente siga los cuidados y recomendaciones establecidas por el implantólogo en todo momento.