Hipertensión arterial asociada al alto consumo de patata

La patata es uno de los alimentos más conocidos y económicos que hay en el mundo. En la actualidad se conocen unas 4.000 variedades distintas de este tubérculo que se cultiva en unos 125 países diferentes. Cada año, son más de 300 millones de toneladas de patatas las que se cosechan en todo el mundo.

No obstante, una investigación que recoge la revista BMJ muestra unas conclusiones en las que, tras un estudio observacional de la población estadounidense, se puede concretar que el elevado consumo de patata está vinculado a un aumento de la presión arterial en adultos. La hipertensión es una patología muy común a nivel internacional, que incrementa el riesgo a sufrir accidentes cerebrovasculares y enfermedades del corazón.

Estudio poblacional sobre las patatas

Pese a que los programas alimenticios de Estados Unidos restringieron el consumo de verduras con almidón a no más de una porción por semana, recientemente se han incluido con mayor vigencia en las dietas americanas por el elevado contenido en potasio de estos vegetales. Se sabe que el potasio está asociado a la presión arterial baja, pero es importante estudiar a largo plazo los efectos de las patatas sobre la presión arterial.

Para ello, científicos de la Escuela Médica de Harvard, en Massachusetts, establecieron un estudio observacional en el que se pretendía esclarecer los vínculos entre la presión arterial y el elevado consumo de patatas.

Los investigadores tuvieron en cuenta todas las formas de ingerir las patatas y recogieron los datos de tres estudios norteamericanos que llevan más de 20 años ofreciendo resultados y datos sobre la dieta de más de 187.000 personas. Obviamente, los científicos controlaron algunos factores como el peso de estos individuos, el nivel de actividad física, los hábitos alimentarios, si son fumadores, etc.

Con todos los datos recabados pudieron comprobar que un consumo de cuatro o más raciones de patatas a la semana, se puede relacionar con un aumento de la hipertensión. Obviamente, siempre que se compare con aquellas personas que solamente ingerían una ración o menos de patatas.

Además, también se pudo comprobar que aquellos individuos que sustituyeron una de las porciones de patatas de la dieta por verduras que no tuvieran almidón, vieron su presión arterial disminuida de forma significativa.

Lo que establece el estudio es que el índice glucémico de las patatas es más elevado que el de otros vegetales. Esto provoca un aumento del azúcar en sangre tras la ingesta de la patata. Aunque se trata de un estudio observacional y los investigadores aseguran que es necesario establecer nuevas investigaciones centradas en los patrones dietéticos y la ingesta de verduras almidonadas.