¿Cómo elegir un buen cepillo de dientes?

El cepillo de dientes es el utensilio más importante para lograr llevar a cabo una correcta rutina de higiene dental. Pero es importante saber cuáles son los cepillos dentales más apropiados y aprender a elegir el más idóneo para cada persona. En este sentido, cabe destacar las diferencias entre cepillos eléctricos y manuales. Lo más común es que cada usuario elija el que mejor se adapte a sus necesidades y más cómodo le resulte.

Cepillo de dientes eléctrico

El cepillo de dientes eléctrico cuenta con unas prestaciones óptimas para lograr un cepillado perfecto. No obstante, hay quien prefiere seguir utilizando el cepillo manual, ya que puede resultar más práctico a la hora de realizar la rutina de higiene cada día.

Lo más característico de los cepillos eléctricos es que los cabezales realizan el movimiento circular adecuado para eliminar los restos de placa bacteriana de forma óptima. Esto implica que el usuario pueda evitar tener que realizar los movimientos de forma manual. Así, obviamente, se consigue ayudar debidamente a lograr una limpieza más eficaz y positiva.

Además, los cepillos eléctricos dentales suelen tener los mangos bastante largos. Esto permite que sean capaces de llegar hasta las piezas dentales más alejadas, permitiendo una limpieza muy funcional y positiva. Algo muy llamativo es que suelen contar con un sensor de presión para evitar que se dañen las encías y, en muchos casos, es posible que los cepillos de dientes eléctricos dispongan de un temporizador que marca los dos minutos de cepillado.

Cepillo de dientes manual

No obstante, todavía son muchas las personas que siguen decantándose por el cepillo de dientes manual. Para elegir bien el cepillo, en estos casos, hay que tener en cuenta algunos factores. Es primordial que el mango sea recto, ya que de esta forma será mucho más sencillo llegar a todas las piezas dentales con mucha facilidad. Además, el cabezal del cepillo tendría que ser de tamaño medio para conseguir ejercer una limpieza adecuada en aquellas muelas que se alojan en la parte posterior de la cavidad bucal.

Por otra parte, lo más adecuado es optar por un cepillo de dientes con cerdas suaves, que permitirán una limpieza óptima, evitando dañar las encías si se realiza más presión de la debida.

Además, cabe destacar que el cepillo de dientes no es una herramienta permanente. Es decir, cada cierto tiempo hay que cambiarlo para que su vida útil sea la adecuada. Por norma general, cada dos o tres meses es necesario cambiar el cepillo dental, aunque el estado de las cerdas también interviene en esto. Hay que saber que el cepillo de dientes que esté desgastado puede ser un lugar perfecto para alojar bacterias y esto no es positivo a la hora de realizar una rutina de higiene dental correcta. En el caso de los cepillos eléctricos, los cabezales también deben de cambiarse con la misma periodicidad.