Dientes anti placa bacteriana creados por impresoras 3D

La evolución científica es extremadamente positiva en el campo de la odontología. Actualmente un equipo de investigación de la Universidad de Groningen en Holanda está realizando un estudio que ya ha ofrecido grandes resultados. Por lo pronto, han conseguido, a través de la nanociencia, crear un material plástico imprimible en impresoras 3D que puede combatir la placa bacteriana de forma eficaz. Por lo tanto, ya es viable crear piezas dentales que garantizan una mayor higiene bucodental ya que acaban con las bacterias que se alojan en ellas.

Tecnología 3D y odontología

La tecnología 3D ya se ha utilizado para fabricar piezas dentales, algo que está bastante a la orden del día en ortodoncia y odontología. No obstante, este estudio presenta una importante novedad. Y es la creación del material que además de todo permite que se maten las bacterias que entran en contacto con él. El responsable del estudio cuenta que se han añadido grupos de carga positiva en la resina polimérica que se puede usar en las impresoras en 3 dimensiones. Estos polímeros entran en contacto con la membrana de cada bacteria presionando a los microbios y logrando matarlos eficazmente. Por lo tanto, este material plástico minimiza la formación de la película que causa el sarro. Y esto puede reducir el riesgo a padecer caries dentales, gingivitis y otros tipos de enfermedad periodontal.

Obviamente, este material plástico antibacteriano es capaz de acabar con las bacterias sin hacer daño a las células humanas. Su aplicación ya ha sido posible en ortodoncias impresas en tecnología 3D, como aparatos de dientes y paladares. Ahora la idea es investigar para poder utilizar esta tecnología y este novedoso material para crear prótesis capaces de minimizar el riesgo a sufrir caries dentales y que garanticen una mayor higiene bucodental.

Los investigadores hablan de revolución en la industria de la odontología. Lo que ellos explican es que el uso de este tipo de polímeros no debe encarecer demasiado las prótesis dentales, ya que simplemente se debe añadir sus componentes en una pequeña fracción, que no aumentará los costes de forma significativa.

Lo más importante del material es su capacidad de mantener una higiene dental mucho más saludable. Aunque, obviamente, esto no significa que se pueda dejar de lado el cepillado de dientes ni las rutinas de higiene habituales.

La investigación sigue su curso y en estos momentos se está intentando comprobar si este material antibacteriano es lo bastante resistente y fuerte para poder ser usado en coronas y prótesis dentales en humanos. Obviamente es necesario que el material sea estable mecánicamente y de forma duradera. La idea es tener en un futuro cercano esta posibilidad abierta a cualquier paciente. Así que es probable que los dentistas pueda, en breve, imprimir las piezas dentales protésicas con funciones antibacterianas.