Diagnóstico y tratamiento de la piorrea

La piorrea, a la que también se le llama con el nombre oficial de periodontitis, es una enfermedad bucodental inflamatoria, que lleva a la destrucción total del sistema óseo dental, el cual sostiene la pieza por lo que, si no se diagnostica y se trata, el paciente puede llegar a perder algunas piezas dentales de su boca.

Esta infección es más común de lo que se piensa. Se trata de una patología bastante compleja, que se produce generalmente cuando la limpieza dental no es la correcta, puesto que los microorganismos bacterianos se acumulan en las zonas conocidas como subgingival y supragingival de los dientes.

Diagnóstico de la piorrea

Para poder tratar esta enfermedad, lo primero que debemos hacer es llevar a cabo un conciso y preciso diagnóstico, por lo que haremos un examen que evaluará el estado periodontal de la boca del paciente.

Se deben evaluar y valorar el nivel que exista de inflamación, así como la profundidad a la que se encuentre el sondaje. Serán necesarias radiografías que determinen qué cantidad de hueso se ha perdido, ya que el diagnóstico será lo más completo posible, con el fin dar un tratamiento mucho más eficaz.

Si el diagnóstico se realiza antes de que la infección sea demasiado profunda, el tratamiento será más suave y el paciente podrá salvar todas sus piezas dentales.

Tratamiento de la piorrea

Una vez se ha llevado a cabo un pleno diagnóstico de esta enfermedad bucodental, será el momento de ver qué tratamiento conviene más para cada paciente. Dependiendo de lo extendida y fuerte que sea la infección, el paciente se deberá someter a un tratamiento más o menos profundo y largo.

La finalidad del tratamiento es que la placa bacteriana acumulada se vea reducida, de manera que desaparezca la piorrea y su inflamación. Para ello, el paciente puede ser sometido a técnicas de raspado, que eliminen las acumulaciones bacterianas; a curejate bucal; también a cirugía en algunos casos especiales, si las bolsas de bacterias están realmente profundas; y en otros casos se deberán extraer las piezas dentales más dañadas por la piorrea, para posteriormente realizar una implantología de nuevas piezas.

Después del tratamiento que se aplique, el paciente tendrá que realizar controles regulares, radiográficos y también periodontales, para ver si la evolución del tratamiento contra la piorrea es favorable. Además, su limpieza dental deberá ser más regular y concisa, para que las bacterias no vuelvan a acumularse.