Cómo actuar frente a un ictus

La rapidez de actuación es fundamental para evitar daños graves tras los ictus o infartos cerebrales. Por este motivo es fundamental conocer los síntomas previos al padecimiento del ictus. Además, es posible realizar algunas acciones que pueden servir a las personas a prevenir el infarto cerebral. No obstante, existen algunos grupos de riesgo que deberán llevar más cuidado y prestar mayor atención ante cualquier signo que pueda indicar un posible ictus.

Acudir al hospital para que los especialistas en neurología traten de inmediato a estos pacientes es lo más importante para evitar los daños irreversibles que pueden ser causados por el ictus. Así, es posible evitar secuelas graves y en muchos casos se consigue salvar la vida ante cuadros de infarto cerebral. Uno de cada tres pacientes afectado por un ictus puede librarse de padecer secuelas graves, si son atendidos debidamente en las unidades específicas que hay en los hospitales. La rapidez de actuación resulta primordial para evitar los daños más graves.

Síntomas del ictus

Existen algunos síntomas que pueden deberse a un ictus incipiente. Es muy importante estar alerta y, si se padecen, acudir de inmediato al hospital para que el neurólogo pueda emplear los tratamientos apropiados a la mayor brevedad posible.

– Disminución de la fuerza motora.

– Alteración neurológica

– Carencia de sensibilidad.

– Pérdida de visión o visión doble.

– Sensación de vértigo

Si se emplea un tratamiento rápido, la recuperación será mucho más plausible. Esto es así, porque desde la aparición de los primeros síntomas hasta que los daños son irreparables, pueden pasar horas. Así que estar alerta ante los síntomas mencionados anteriormente es lo que puede salvar la vida de los pacientes que presentan un cuadro de ictus.

Los pacientes afectos de diabetes, hipertensión arterial, colesterol elevado o sedentarismo continuado, están dentro de los grupos de mayor riesgo para padecer un ictus o infarto cerebral. Además, las personas que ya han sufrido un ictus tienen mayores posibilidades de recurrencia. Es decir, se trata de una enfermedad bastante recurrente.

Realizar actividad física diaria es fundamental para evitar los riesgos a sufrir un infarto cerebral. El sedentarismo no es nada positivo y puede incrementar los riesgos de tener un ictus en muchos pacientes.

El ictus es una enfermedad con una alta prevalencia. Esto significa que la frecuencia con la que sucede es bastante elevada. Una de cada seis personas sufre o han sufrido algún infarto cerebral. Aunque hay que decir que, gracias al conocimiento de la población de esta patología, cada vez son menos los casos en los que el infarto cerebral provoca mortalidad. El 45% de los pacientes afectados por un ictus consiguen una recuperación total. Sólo el 10-15% no se cogen a tiempo y fallecen y el 50% dispone de algunas secuelas irreversibles.

Las primeras horas, desde que comienzan los síntomas del ictus, son las más críticas. Durante ese periodo, se emplearan técnicas y tratamientos novedosos en el hospital para intentar salvaguardad la salud y la vida de las personas que han sufrido un ictus. Por lo tanto, acudir al especialista cuando se notan los primeros síntomas puede ayudar muchísimo a evitar males mayores.