Comer chicle: ¿está recomendado para tu salud bucal?

Comer chicle tradicionalmente se ha asociado con un hábito negativo para la salud dental. Y no es del todo incierto, ya que se hablamos de chicles ricos en azúcares esta premisa sería totalmente cierta. No obstante, masticar chicle sin azúcar podrá ser un hábito bastante positivo para una salud bucal óptima.

El chicle sin azúcar tiene unos efectos beneficiosos sobre las piezas dentales. Aunque, eso sí, es importante la ingesta moderada. Los excesos nunca son buenos, en ningún sentido.

Al masticar chicle se produce un aumento de la salivación. Esto es primordial para mantener el entorno de la cavidad oral en perfecto estado y evitar el desarrollo y formación de la conocida placa bacteriana. La saliva aumenta hasta 10 veces más de lo normal cuando se está masticando chicle sin azúcar y esto, obviamente, es muy positivo para evitar la aparición de caries dentales. Además, muchos chicles llevan componentes beneficiosos para la salud oral. Esto ocurre con el xilitol, una sustancia perfecta para que las bacterias de la boca desaparezcan.

Beneficios de comer chicle para la salud bucal

El principal beneficio de comer chicle sin azúcar para la salud dental es el que ya hemos mencionado. Funciona como un neutralizador de la placa bacteriana, impidiendo el desarrollo alarmante de las caries dentales. Aunque, en ningún caso, masticar chicle, debe de sustituir a las correctas rutinas de higiene dental. El mejor consejo es comer chicle tras las comidas, cuando el pH de la boca se vuelve más ácido. No obstante, cepillar los dientes dos o tres veces al día sigue siendo necesario. Así como el uso de colutorios y seda dental.

Por otra parte, el chicle es un elemento perfecto en la ayuda a los fumadores para dejar el tabaco. Por lo tanto, influye directamente sobre la salud oral. Masticar chicles clama la ansiedad y el nerviosismo, ya que incide directamente sobre el sistema nervioso. Esto lo convierte en una herramienta perfecta para dejar de fumar.

En el caso de personas que sufren mal aliento, lo que conocemos como halitosis, los chicles pueden convertirse en sus aliados perfectos. Al aumentar la producción de saliva en la cavidad oral, favorece el aliento fresco y evita ese mal olor tan desagradable.

Comer chicle también puede ayudar a los pacientes que padecen bruxismo a relajar sus mandíbulas e ir eliminando estos hábitos. Ya hemos dicho que calma la ansiedad y el nerviosismo.

Por otra parte, cabe destacar que es importante acudir al dentista de forma periódica. En la consulta el profesional podrá indicarnos cómo, cuándo y cuánto debemos comer chicle y de qué tipo. Además, hay que tener claro que, durante algunos tratamientos dentales, como la ortodoncia, el chicle está totalmente contraindicado.