Anquinoglosia: soluciones al frenillo lingual corto

En la boca existen dos tipos de frenillos, el frenillo lingual, que es el que conecta a la parte inferior de la boca con la lengua y el frenillo labial, que hace lo propio con el labio y la zona superior de la boda. Las anomalías en estos frenillos pueden provocar diversas condiciones en la cavidad oral de los pacientes. Una de ellas es la conocida como Anquinoglosia o, lo que es lo mismo, contar con un frenillo lingual más corto de lo convencional.

Como hemos comentado al principio, el frenillo lingual conecta el suelo de la boca con la lengua y se halla tras las encías en la zona de los dientes delanteros inferiores. Esta condición está asociada con algunas restricciones a la hora de realizar movimientos linguales normales, lo que puede afectar a la masticación y la dicción. Además, durante la etapa de lactancia en los bebés también es posible que se presenten algunos problemas derivados de este acortamiento del frenillo lingual.

Por norma general, la Anquinoglosia es una patología congénita que debería de solucionarse en la etapa de la infancia. Cuanto antes se visite al odontopediatra antes se pondrá solución a este problema, que limitará la funcionalidad de la cavidad oral de los niños.

Tratamiento para la Anquinoglosia

La forma de solventar el frenillo lingual corto es muy sencilla. Se trata de realizar una pequeña intervención quirúrgica llamada frenectomía. La frenectomía no es más que reparar alguno de los frenillos bucales que están provocando que las funciones orales no funcionen con normalidad.

En el caso de la Anquinoglosia, esta intervención se realiza en pocos segundos ya que se trata de un tratamiento totalmente estandarizado y rápido, que no debe de comportar demasiado dolor y se ejecuta con suma frecuencia. La frenectomía pude realizarse con el bisturí tradicional, pero hoy en día la tecnología láser es la más usada en este tipo de intervenciones.

Realizar una frenectomía mediante el láser evitará el sangrado masivo de la zona y, además, logrará que la recuperación de las funciones orales sea mucho más rápida y adecuada. Los pacientes que se someten a esta intervención, generalmente pacientes pediátricos, no suelen sentir demasiadas molestias. En este sentido, cabe destacar, que la anestesia local evita el dolor durante esta rápida intervención. El movimiento completo de la lengua se recupera en unos días.

Tras realizar la frenectomía, el odontopediatra indicará a los padres cómo deben actual para que la recuperación sea rápida y pulcra. De esta forma, si se siguen los consejos del especialista, el niño podrá contar con todas las capacidades orales en poquísimo tiempo.

Habitualmente se diagnostica la Anquinoglosia o frenillo lingual corto tras el nacimiento o en las primeras visitas al odontopediatra. Es importante un diagnóstico precoz para salvaguardar la salud oral de los niños, solventando esta condición cuanto antes. En el caso de que se detecten anomalías en el frenillo lingual, que no han sido diagnosticadas debidamente, el mejor consejo será pedir cita con el odontopediatra para que tras una revisión rutinaria se pueda comprobar que todo está en orden.