Alternativas al blanqueamiento dental

Si queremos disponer de unos dientes blancos y bonitos lo primero que pensamos es en realizarnos un blanqueamiento dental. Las técnicas de blanqueamiento para las piezas dentales han evolucionado muchísimo, pudiendo efectuarse ya a través de novedosas tecnologías como los tratamientos blanqueantes con luz LED. No obstante, no todos los pacientes son aptos para efectuar un blanqueamiento dental.

Tipos de blanqueamiento dental

Las personas que disponen de obturaciones o coronas en los dientes difícilmente podrían someterse a alguna técnica de blanqueamiento. Esto es así, porque tras el proceso de restauración de alguna pieza dental se usan materiales específicos que impiden que el diente en cuestión cambie la tonalidad por igual.

Limpieza bucal convencional

La higiene dental tradicional, llevada a cabo por un profesional, puede ser de gran ayuda para las personas que no tienen grandes manchas en los dientes. De esta forma, su sonrisa estaría limpia, aunque el tono original de los dientes no cambiaría en absoluto. Lo que se consigue a través de esta limpieza es mantener una sonrisa saludable, eliminando pequeñas manchas provocadas por la placa bacteriana y el sarro que se haya podido acumular en las piezas dentales.

Independientemente del blanqueamiento dental, esta higiene bucal es muy necesaria para prevenir posibles enfermedades que puedan generarse en los dientes y las envías. Por lo menos, una vez al año es necesario realizar una limpieza de dientes profesional.

Las carillas como alternativa al blanqueamiento dental

Una opción muy interesante para personas que desean realizarse un blanqueamiento de dientes, son las carillas. Estas pequeñas piezas que se colocan sobre el esmalte, pueden utilizarse en todo tipo de pacientes, aunque hayan tenido que restaurar alguna de sus piezas dentales.

Las carillas son la solución idónea para las personas que tienen manchas profundas, dientes muy oscuros, imperfecciones dentales o algunos defectos estéticos como espacios entre los dientes.

Las carillas permiten seleccionar la tonalidad deseada consiguiendo una dentadura perfecta y muy blanca en poco tiempo. Por lo tanto, es una gran alternativa al blanqueamiento dental. Además, la colocación de carillas elimina el riesgo de sensibilidad en los dientes tras el tratamiento blanqueante.

Actualmente existen dos tipos de carillas, las de porcelana y las elaboradas a través de composite. Ambas son buenas alternativas que difieren básicamente en precio, colocación y materiales.

Carillas de porcelana: son unas piezas de porcelana realmente finas que se adhieren a la cara delantera de los dientes. Estas carillas se realizan de forma personalizada para cada paciente. Por lo que es necesario acudir, por lo menos, dos veces a la consulta del odontólogo. Tras la primera visita se realizarán las mediciones oportunas para que un laboratorio protésico elabore las carillas específicas para que, posteriormente, el odontólogo pueda colocar al paciente.

Carillas de composite: están realizadas a través de una resina de gran calidad y resistencia. En este caso, no es necesario que un laboratorio deba elaborarlas por lo que en una única sesión el paciente se puede marchar a casa con una sonrisa perfecta y blanca. Son también unas piezas muy finas, disponibles en gran variedad de formas, tamaños y tonalidades.

Si tenemos previsto someternos a cualquier tratamiento de blanqueamiento dental será necesario visitar a nuestro dentista para que pueda explicarnos los pros y los contras de cada técnica. Además, nos podrá indicar cuál es la opción más acorde a nuestra dentadura, bolsillo y necesidades concretas.